lunes, 30 de mayo de 2011

Libros Prohibidos.

Libros, composiciones musicales y diversas obras de arte que excitan la imaginación en direcciones peligrosas que pueden conseguir de ti maravillas, despertar al guardián dormido de tu inconsciente.

Vienen a funcionar de una manera muy parecida a los lenguajes subliminales. Despiertan con sonidos y visiones diversos centros nerviosos que suelen permanecer inactivos. Activan sistemas que lo normal es que se pongan en marcha solamente en situaciones muy concretas. Las madres cuyos hijos han estado en peligro saben eso. Aquellos que han soportado torturas (y han resistido) saben de eso. Aquellos que han estado largo tiempo en situaciones difíciles, y las han superado.

En una situación normal, requiere preparación despertar estos centros nerviosos, porque corres el riesgo de desarrollar neurosis, personalidades múltiples, psicopatía... toda una serie de trastornos que sumados al poder que adquieres te convierten en un peligro andante.

Howard Phillips Lovecraft lo sabía. Su Necronomicón, sus paisajes oníricos, sus horrores surgidos de la noche de los tiempos. Todo aquel que haya tenido afición por la fantasía lo sabe sin saberlo: que de alguna manera le es necesario fortalecer su imaginación para vencer ciertos miedos. La imaginación. La imaginación ha caído en descrédito por la simple razón de que es la fuerza más poderosa del universo. El término se asimila, en su significado a fantasía. Se habla de los muy imaginativos como de gente sin control alguno. Pero la fantasía no es más que una manera de entrenar la imaginación, de enfrentarse a los miedos y absorberlos. Y cuando la capacidad de visualizar, o verdadera imaginación, se encuentra fortalecida y controlada, entonces puedes hacer cualquier cosa (cualquier cosas según las leyes de la física, se entiende)

¿Quién no ha intentado pasar por una ralla de tiza pintada en el suelo? Una ralla de esas que te pintaban los guardias hacía años, cuando no existían los controles de alcoholemia. Se supone que es un juego de niños pasar por ella sin pisar fuera, de ahí el control para saber si estabas borracho. Pasa por un pasillito estrecho, de unos cincuenta centímetros, cien por cien seguro, sin viento, sin peligro alguno, pero que se encuentre a cien metros del suelo a ver si te es tan fácil. Ah, la imaginación sin controlar te juega una mala pasada ¿eh? Si no controlas tu imaginación, no puedes. Tu miedo te controla y te ves haciéndote pedazos contra el suelo de mil maneras diferentes, no puedes hacerlo porque no puedes imaginarlo. O mejor, porque tu imaginación no te deja hacerlo.

Otra prueba. Ponte en equilibrio sobre un pie. Tienes los ojos abiertos. Cierra los ojos, a ver qué te pasa. Ah, has perdido apoyo visual con tu entorno, pierdes el equilibrio. Suele pasar, vaya, es lo común. Haced la prueba. Nueve de cada diez personas pierden el equilibrio si cierran los ojos.

De la misma manera que tu imaginación te activa, ciertas imágenes (estímulos sonoros, aromas... ) producen ciertos efectos.

A todo aquel que me lea: si, le estoy preparando para ciertas cosas.

Primero, si tiene posibilidad de desarrollar su Nuiz, que no se descontrole.
Segundo que el miedo no le paralice cuando las cosas se pongan divertidas.
Tercero, que a cuenta de todos estos problemas no caigan en manos de quien yo me se completamente indefensos.

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