lunes, 18 de abril de 2011

No tocar demasiado los cojones...

Pfff, qué mal rollo, llevo dos días sin pegar ojo.

¿Tenéis empastes? ¿Habéis mordido alguna vez un trozo de papel de aluminio? Si la respuesta a las dos preguntas es afirmativa ya sabéis qué sensación he tenido durante toda la noche, tanto esta pasada como la anterior.

Pobrecita Adela, el Domingo le monté una bronca del carajo por una tontería. Culpa de la puta noche que pasé. Y a ella tampoco la dejé pegar ojo. Se fue al trabajo medio llorando. Luego yo al mío, toda la mañana dando mal el cambio. Y el tráfico ha aumentado, y no podía soportar la peste a gasofa, ambientador, asfalto...

El Cos ese, lo vi comiendo, en casa, por la tele. Tuve una sensación extraña, como si lo conociera de algo, o como si no me extrañara nada de nada lo que le pasaba.

Por la tarde (Domingo) conseguí pegar algo el ojo. Luego me dediqué a mis labores y a prepararme para la pelotera con mi chica, que es de armas tomar. Llegó cansada, trabaja de segurata en un super, doce horas, pobre. Bueno, hice lo que pude, agaché mis orejitas de burro y le puse una merienda-cena de gambas plancha con ensalada y vinito blanco. Luego nos salimos con Troco, el perro, a pasear por la zona de las canteras.

Aquí Troco, aquí unos amigos.

Esta noche más de lo mismo. Mierda. Casi no veo el teclado, me he pegao una siesta, claro, veremos esta noche.

Pa que me digáis de fauna, un tipo raro, uno que para cerca de la gasolinera, un locuelo con el pelo largo, que pide tabaco y grita cosas. Hoy estaba como muy callado. Taciturno.  Se paraba, como suele, a las puertas del super que tenemos al lado (ya no vienen los obreros a que les estafemos con el pan del bocadillo, se les echa de menos) y se quedaba callado callado. Una señora de la urba de al lado, una que se queja siempre de goteras (y es un poco pedorra, aquí, entre nosotros) ha comentado que qué tranquilidad, que a ver si ya no grita más. Y por cierto, que el Domingo tampoco recuerdo haberle oído.

Otra cosa:


Bridas de pinza

Las bridas de pinza GN 821 se utilizan para realizar agarres seguros de cubiertas, tapas de contenedores, etc. El gancho de tracción se fija firmemente sobre el centro lo que las hace resistentes a las vibraciones. 

Los valores de carga especificados en la tabla que se encuentra más abajo son valores aproximados de una carga de tracción estática nominal que puede soportar la pinza. La fuerza de tracción se puede invertir según las condiciones en las que se use la brida de pinza (vibraciones, sacudidas, etc. ).


Pues eso, es parte del sentido del título del Blog que he creado. Para sentirme libre, para tener algo que me sujete en su sitio la azotea.

Ah, la construcción. Recuerdo una anécdota. Una obra. El jefe de obra está discutiendo con un solador que no ha cobrado. El obrero le está montando un pollo, no llegan a entenderse. Acaba diciendo lo típico "¡pues cojo la herramienta y me voy!" Es una situación tensa, la típica en la que el jefe de obra tiene un marrón, y el otro lo sabe, pues de su trabajo depende que la propiedad certifique lo que se ha hecho durante el mes, y que pague, y de que el banco cobre, y de que cobren todos los compañeros que están al lado: electricistas, albañiles, yesaires, pintores, fontaneros... toda la fauna que se mueve por ahí.

Algún marrón parecido tiene el solador que protesta, claro, porque de que él cobre lo que se le debe, eso que se ha desajustado en la orquesta que significa la obra de 20 puñeteros chaléts pareados, depende que pague a sus empleados, que tienen líos con el banco, que pague la letra de su coche, que lleve a sus niños a disneyleches etc...

Entonces entra el graciosillo que dice: "¡tienes toooda la razón! ¡yo también me voy!" Y con gesto teatral, pilla el tabaco y el mechero como si fueran toda su herramienta y se dispone a partir en solidaridad con el solador en rebeldía.

Ese pequeño detalle hace que la tensión se disuelva. Todo el mundo se parte de la risa, porque el graciosillo (que no vale para mucho más) ha clavado la frase con mucha gracia. El solador se suaviza. El jefe de obra encuentra ese pequeño fleco en el presupuesto que resuelva -aunque sea a medias- el problema y se sigue viviendo el día a día de una manera más o menos soportable.

Así que, por favor, no me toquéis los cojones, que ando mal dormido. Un poco de buen humor en los comentarios, si se puede ¿eins?

2 comentarios:

  1. Yo pasé una época así. Lo de la leche caliente, no funciona. Te aconsejo diazepam (lo que conocerás como valium, por ejemplo). Mano de santo.

    Curioso lo que dices del gritón. Me recuerda lo mencionado por otra bloguera. Es todo muy raro...

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  2. Señor, aquí un amigo que le manda un saludo y que quiere preguntarle una cosa para que la piense.
    ¿Uste sabe cosas que no debería saber, algunas veces?
    ¿Usted sueña cosas que luego a lo mejor pasan, o que han pasado?
    No desprecie estás preguntas que le hago con todo respeto, porque no intento burlarme de su sinceridad ni de sus sensaciones.
    Un saludo.

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