sábado, 30 de abril de 2011

El Abre Cartas

Abre la letra de la sangre esto: el abre cartas. Me lo he guardado. El abre cartas de Hidalgo, digo.

Hidalgo es como un indígena desvaído. Tiene una sonrisa muy blanca, abierta, de niño triste. Posee una desesperanza tranquila que lo tiñe todo. Es como uno de esos niños que ha leído demasiados cuentos de verdad, de los que tienen sangre y ogros que ganan la partida. Tiene unos brazos que son un puro nudo de nervio y las manos blancas y largas.


Franco, el guardés, le mira preocupado cada vez que viene, pero disimula.

Hidalgo me ha dado el abrecartas, todavía sangrando. Lo guardo celosamente. Algo me dice que es necesario que lo conserve así. Le he dicho que se guarde las noticias que se han manchado más.

Al principio Silvia, la chica que hace las cosas de casa, nos ha tratado con cierta frialdad. Casi desconfianza. Pero con Adelita esas actitudes no pueden durar mucho. O sale a tortas o se la quiere. No hay término medio. Como finalmente ha visto que no somos competencia a la vista (somos demasiado hacendosos, a Adela le gusta cocinar y yo he estado limpiando) se ha abierto. Trata a Hidalgo como si fuera sagrado o algo así. Parece supersticiosa. He observado que cada vez que viene, debajo de la alfombrilla de la puerta, pone unas gotitas de un líquido que guarda en una pequeña ampolla. Como no me da mala espina, pues la dejo.

Alguien tiene visitantes en su ordenador...

El abre cartas terminará siendo muy importante.

viernes, 29 de abril de 2011

Pajas diversas...




El Mundo digital presenta:

Guillermo ya tiene a su 'princesa'


Juas, juas, juas. Me meo de la risa. Los maravillosos mundos de Yupi.

Yuuupi vendraaaa
para hacerse una paja espaciaaaal
Vamos tooodooos con éeeeel
Para haceeernos otra tambiéeeeen.

Sabiduría popular, oiga y yo con estos pelos. Qué le vamos a hacer. Encuentro cierto consuelo, aquí, rodeado de demonios, que el mundo siga dando vueltas lindamente.


Noticias del frente. ¿Habéis oído hablar de las guerras de baja intensidad?
Esta época que vivimos, desde la revolución de las comunicaciones y los transportes y tras comprender que las palizas en las trincheras no salían a cuenta (por lo menos a gran escala), es toda ella un estado de guerra pura y dura. Al tiempo... ya lo dirán los historiadores cuando pase el tiempo suficiente... si sobrevivimos a la que se nos viene encima.

He estado recordando aquellos libros religiosos, los que me encontré entre periódicos. Me ha dado un hastío enorme. Los tengo en la estantería junto con los comics, las revistas guarras y los juegos de rol: D.P.M. o Departamento de Pajas Mentales. Un buen sitio. Personalmente aprecio mucho más a sus otros compañeros temáticos.

Este blog me ha alegrado el día. Andaba yo trasteando y mira por dónde. Se lo he enseñado a Adelita y, bueno, ya, que esto es público y puede haber niños, jejejejeje...

El señor Cinis me ha dado la alegría de comprobar que no soy el hombre más delgado de la tierra, por cierto. Gracias, señor Cinis.

¿Sueños? Si, he tenido sueños, pero me cuesta mucho recordar. Ya me voy acostumbrando al insomnio.

Recuerdo a una señora con un bolso verde, falda de lana, azul, labios y ojos pintados de azul. Cabellos negros, con reflejos azules. Cutis blanco, transparente, venas azules. Nada de tintes chillones u horteras. Una sirena en mi gasolinera, como salida del mar. Ojos verdes. Tenía una voz grave, con un vibrato especial. 

Venía acompañada de un tipo pequeñito y con cara de mala leche, de esos que se cubren la calva con un mechón extralargo extraído de la zona de las patillas. Engominado, traje caro, de lana también, con cuadritos, sandalias con calcetines ¿¿??.
Pusieron gasofa, compraron tabaco (aún se podía) y se largaron.
Inmediatamente después llegó un autobús y todo se llenó de japoneses.

martes, 26 de abril de 2011

Adaptándonos a esto.


Bueno, esto es precioso, ya lo he dicho ¿no? Ese de ahí es Brau, desoyendo los consejos del médico y dando un paseo en bici. No pudo mucho más, al rato subía echando el bofe con la bici en la mano.

De todas maneras mañana tenemos consulta, a ver qué le dicen. Supongo que más radiografías. Hoy hemos estado arreglando los papeles.

La casa es preciosa. Brau, hasta que no se haga con el entorno, no estará tranquilo como para ponerse a escribir. Me preocupa que no duerma bien. Después de explorar toda la casa (hasta que no reconoce todo, no está tranquilo) ya puede tomarse sus ratitos. Tiene algún libro. Se ha hecho con una tableta de pintar (de ordenador) y dibuja mucho. A veces los veo a los dos, a Hidalgo y a Brau solos, en silencio. Han dejado lo que estén haciendo y parece que sueñan despiertos.

Troco, que se supone que debería ser el más feliz, en cuanto llegó, metió el rabo entre las piernas y se buscó un rincón para quedarse. Supongo que se le pasará pronto. De momento anda bien por la casa y por los alrededores, pero de noche ladra mucho. No se, hay algo raro en el perro.

Pronto más noticias. A ver si Brau se reposa y ya puede escribir algo. O colgar uno de sus dibujos. Tengo curiosidad, no me los quiere dejar ver.

Besitos.


Maniobra de Heimlich

Qué cosa más estupenda es esto del internet. Menuda ignorante he sido. Estos días tengo monopolizado a Brau, le estoy haciendo pasar las de Caín a base de andar en el ordenador. El pobre está en un ay cada vez que pruebo a pinchar aquí o allá con el ratón.

He buscado la dichosa maniobra de primeros auxilios. Se realiza en caso de asfixia por un sólido y debería enseñarse en los colegios, ¡y hacer examen!

Una vez fui al teatro y uno de los actores, que tenía esa costumbre, en los aplausos, paró todo el tema y la explicó. Al parecer un familiar suyo murió asfixiado cuando un bocado de comida se le fue por "el otro lado" y se dedicaba a difundirla por todos los medios posibles. Natural, por una tontería te buscas una tragedia. Así que buscad un familiar o amigo y practicadla bien practicada.
Oye, si el amigo/a son con derecho a roce, pues ya sabéis lo que hacer después. ¡Alegría al cuerpo!

Besitos, Adela.

lunes, 25 de abril de 2011

Ya estamos aqui...

Bueno, esto es precioso. Yo lo que es demonios no he visto ninguno.

Hemos tenido un fin de semana movidito, porque había que dejar todo atado y bien atado. En mi caso, entre días sueltos que me quedaban del año pasado y las vacaciones de este, me he cogido casi cuarenta días. Luego, lo más complicado, que a Brau le dejaran moverse. Pero como resulta que conocemos a su médico de cabecera bastante bien, y gran parte de su problema era de estrés, pues coser y cantar. Que ha estado de acuerdo, porque esta zona le viene muy bien a sus pulmones.

El viaje si que fue un infierno, con todos los desplazamientos de semana santa. Y ha sido largo. Hidalgo parece un chico majo.

Ya iremos dando noticias. Besitos.

sábado, 23 de abril de 2011

El día en que vi la luz

¿Os ha pasado alguna vez? Duermes, pero estás despertando, estás consciente, lúcido. Sabes que despiertas. Estás en la frontera entre el sueño y la vigilia. Ese momento en el que recuerdas todo aquello que has soñado, también cuando recuerdas aquello que tenías planeado para el día y tienes la capacidad de visualizarlo.

Hay veces en que, sobre todo si hay algo urgente, intentas moverte y no eres capaz. Te encuentras paralizado, tu cuerpo, sencillamente, no responde. Normalmente, con alargar un ratito el momento, unos segundos quizá, todo se arregla. Se olvidan los sueños y comienza el día.

El día después de mi accidente, cuando Troco me salvó la vida, mi vivencia fue similar. No podía moverme, me estaba asfixiando. No podía respirar. Troco me lamía el rostro, pero yo no sabía que era eso baboso que me corría por la cara, y no podía moverme. No recuerdo qué soñé, no lo recuerdo nunca. Excepto aquella vez, que soñé, sencillamente, que caminaba por mi casa, a la misma hora del día, con la misma luz con la que desperté, vestido con la misma ropa con la que me vestí el día anterior: una camisa a cuadros de manga corta, un pantalón de pana y calcetines... Pero en esos instantes si que recordaba y sentía un terror que no tiene, sencillamente, nombre. Ahora mismo casi me cago en los pantalones, creedme. Tengo que sujetar mi imaginación para que no me dispare todo el cuerpo, atenerme a no pensar en ello.

¿De dónde viene la angustia? Leí una vez a un antropólogo definiendo la motivación del ser humano: era Marvin Harris en un libro en el que pretendía definir la especie humana. "Nuestra especie" se llama. No pienso en las conclusiones, ni en el desarrollo del libro. Eso no importa. Cuanto más lejos de las raíces del método escogido, la línea de razonamientos es más incierta: da igual la conclusión que sacara. Pero me sedujo el método: buscar las motivaciones en lo más sencillo.

La primera fué... el aire que respiramos.

Los psicólogos suelen hacer igual, buscan las raíces de la angustia en momentos y motivos sencillos y claros, para comenzar a rastrearla, conocerla y superarla. Luego... bueno, los resultados finales pueden ser de lo más dudosos, ya conocemos la típica figura del psicoanalista del chiste.

Mi angustia fue profunda. Cuando pude tomar la primera bocanada, lo hice con toda el alma: vi la luz.

A los fumadores nos pasa una cosa. El humo del tabaco nos sirve como de bala trazadora que nos indica, con la irritación que produce, por dónde pasa el aire hasta llegar a nuestro centro. Imaginaos la primera calada de un vicioso, como soy yo, que se ha quedado varias horas sin su tabaco. Multiplicadlo, llevadlo al límite, más allá del límite. Usad vuestra imaginación para rastrear el sentimiento de urgencia llevado al infinito. Te mueres y luego ya no te mueres y todo está bien.

Tras mucho tiempo en una semiinconsciencia llena de ruidos y conversaciones de hospital, abrí los ojos y vi a mi Adela. Sin invocarlas, me vinieron a la mente las palabras:

"Estoy ante la sagrada presencia humana... "

Llenas de luz.

Comenzé este blog en un tono cínico. Tenía por objetivo revelar poco a poco ciertas cosas de mi vida, piedras en las que tropecé y que quería marcar con el clásico de los mapas medievales: "aquí hay monstruos" Oh, si, oculto cosas, oculto muchas cosas, pero ya no soy un cínico. Como comencé, sigo diciendo: soy un burro, si; pero estoy en proceso de liberación.

Volveré a ese tono cínico, permitidmelo, por favor. Ya sabéis que la cabra tira al monte. Pero puede, puede que no sea desde aquí, puede que esté en otro lado cuando vuelva a escribir. Puede que la cosa esté muy malita cuando lo haga.

Antes de volver a mi tonillo, si: buscad consuelo en vuestro momento más fuerte del día. El momento donde sois más vosotros mismos, ese que os dedicáis. Repetid en él alguna frase significativa para vosotros, la que os proporcione más consuelo, más alegría. Respirad hondo cuando lo hagáis, sentid cómo no os falta el aire. Expuldadlo después, completamente, vaciando todo, metiendo la barriga para exprimiros al máximo. Volved a coger aire cuando lo necesitéis, ahí está, en abundancia, dandoos fortaleza. Recrearos en la fortaleza que sentís.

Cuando haya una crisis no tenéis más que recordar ese momento, os ayudará, como lo hizo conmigo.

Adela está siguiendo las instrucciones del amigo Hidalgo. Nos llevamos a Troco, espero que te gusten los perros, Hidalgo... dejo el maldito blog y voy a ayudarla un poco, que no se diga.

Ah, una última cosa, Adelita (Adelaida, en realidad) se ha hecho un usuario. A ver cuándo se anima a poner algo.

jueves, 21 de abril de 2011

En manos de Dios

En casa otra vez. Llevo toda la tarde discutiendo con Adela, que piensa que estoy teniendo una recaída. Pero no es así, o por lo menos no es como ella piensa. Son cosas de mi pasado. No es necesario hablar de eso. He podido bregar con ella y con el malestar que tengo por todo el cuerpo.

Los médicos dicen que tengo una antigua lesión pulmonar que, posiblemente a causa de la ansiedad y del tabaco, y de otras cosas... me ha causado una hemorragia, con el consiguiente encharcamiento. Además me ha salido una úlcera en el estómago. Por suerte no hay ninguna infección seria. Me han dado varias medicinas y me han recomendado reposo. Ahora soy un hombre de baja...

Aguanta Hidalgo.

Anteayer mi locuelo se tiró delante de mi coche, cuando llegaba al trabajo. Gritaba algo que no pude entender. Bueno, ya os ha contado Adela. Ya no pedirá más tabaco a todo el que pase: hacía el gesto de la victoria, acercándose la mano a la boca con un gesto evidente del que quiere un pito y se reía como un niño.

Publico esta entrada bajo el título que veis, pero no os llaméis a engaño. Estoy más convencido que nunca de que Dios no existe.

Tengo otra seguridad: guiados por la intuición, en alas de la fantasía o de lo que quiera que han podido encontrar en sus vidas, los escritores que hacen a conciencia su trabajo, dejan pequeñas perlas que solamente se muestran al que los lee completamente sumergido en su universo. Hace mucho tiempo leí a un autor de ciencia ficción, Frank Herbert, que ha dejado lo que, para mi, son dos de estas perlas:

"No conocerás el miedo, el miedo mata la mente, el miedo es la pequeña muerte que conduce a la destrucción total.
Afrontaré mi miedo, permitiré que pase sobre mi y a través de mi, y cuando haya pasado, volveré hacia adentro mi ojo interior y escrutaré su camino.
Ahí donde haya pasado el miedo, ya no habrá nada, solo estaré yo."

"Estoy ante la sagrada presencia humana. Así como estoy, estaré algún día. Ruego a tu presencia que así sea. Permite que el futuro permanezca incierto por que es la tela que recibe todos nuestros deseos.
Así se enfrenta la condición humana a su perpetua tabula rasa.
No poseemos mas que este momento en el que nos dedicamos constantemente a la sagrada presencia que compartimos y creamos."

Aguanta Hidalgo, intenta no explorar demasiado los caminos del futuro.

Cuadrandoiro

Soy el burrito Brau
por aquí verás lo que suelo leer