martes, 9 de agosto de 2011

Una vida nueva cada vez.

Ah, qué batalla. No puedo describirla. Estuve haciendo de enlace para todos y casi me destroza. No podría transmitir semejante información.

Nosotros los humanos tenemos una característica que es a la vez virtud y defecto: tenemos grabado en todo nuestro acervo un patrón de comportamiento que posibilita que seamos un organismo conjunto. Se manifiesta de manera estadística, no absoluta, pero está ahí para quien quiera aprovechar: cuanto más número de personas y cuanto más extrema la situación en que se vive, más probabilidad hay de que se manifieste.

No puedo describir la batalla más que mediante el lenguaje.  Yo fui el nexo y, tomando prestado de Hidalgo y de Radar, gente apropiada para determinados mensajes, pude establecer un principio de patrón colectivo de comportamiento. Pero tomando (lo siento chicas) prestado de Rebeca, de Blanca y de Pilar llegamos a la victoria. Y de Andy, y de Ronaldo, y de No-Faustino (si, me hace mucha gracia, jaja) tomé momentos decisivos, puntuales, tanto del principio como del final, para hilar con sutileza, y eliminar el miedo y la confusión. No aporté nada por mi mismo, tomé de unos, pasé a otros.

De todo esto creé mi armadura contra la locura. De la misma manera que pude soportar el dolor y el miedo que me llegaba en aquel momento tan lejano: ¿recordáis a la señora Escola? De vosotros saqué fuerza para empujar y proteger y para manipular también, si.

Lo primero que hice fue disolverme en ese patrón gregario, en mi ser básico y primitivo, tras programar determinadas instrucciones planeadas previamente por el puñetero alto mando. Otra de las razones de no poder recordar bien: no era del todo yo.

Luego usé el patrón de manera que funcionara como nexo... bien. No hice más. Pero debemos esperar. Y yo no he manipulado mucho... una ley de este patrón, para que todo el mundo se tranquilice, que no soy el puto gran hermano: todo el mundo controla un poder parecido al mío, pero de manera inconsciente, sin embargo, este inconsciente incorpora automatismos que saltan en cuanto el que interviene (yo, durante la batalla) intenta hacer algo que el interesado no haría por sí mismo, generando un ruido tal que inhiben completamente todo el sistema.

Es todo lo que puedo decir para describir la batalla. Esto y la vida nueva. Vi los cuerpos de los fallecidos. Si el talento de Hidalgo hace tender al pesimismo, a ver muerte y dolor es por que es así... en este plano. Pero este, amigos, no es el único mundo que habitamos. Hay otros mundos y otros lugares, los muertos, si he de creer a los tibetanos que encontré por ahí, han nacido en otro lugar. Yo he visitado el mundo de las sombras y no he encontrado nada que lo contradiga. Ánimo, que viene el rey, que se mueve el rey. Preparemos un recibimiento adecuado, digno de él. Hagamos una vida nueva, cada vez que nos movamos.

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