jueves, 23 de junio de 2011

El rey.

He aquí el Rey. Viene el rey. Que viva el pinche Rey.

Hemos estado muy ocupados por aquí. Sant Climent de Pal es ahora un lugar fantasmagórico. Es uno de los lugares que he visitado en mis sueños. Hidalgo está demasiado bloqueado. Ha manipulado a fondo las mentes de nuestros compañeros. Más que yo. El precio no se hace esperar. Las defensas naturales que todos tenemos actúan y crean ruido en torno a él. Sin embargo ha seguido viendo claramente parte de lo que pasará. Viene el rey. Podéis imaginaros esa misma actitud en una criatura que nada tiene que ver con nosotros. O que tiene demasiado que ver, pero en el mal sentido.

Viene el rey, pero a mi no me paraliza el terror. Viene por fin... caerán ejércitos a sus pies, pero la meta ha quedado bien visible. Caerán hombres y mujeres valientes, pero quedará al descubierto su apestosa majestad, pues descubrir al rey tiene algo de debilidad en cualquier partida de ajedrez. Dejadme que use esa analogía: uno sitúa las fichas a lo largo de la partida centradas en la posición de la pieza a defender. Una brecha, cualquier estrategia que haga que el rey se mueva de su sitio, no solo hace perder una jugada al contrario, además desvirtúa todas las posiciones que ha organizado. Ahora el punto que defienden es un cuadro vacío: el rey se ha tenido que mover.

Hemos puesto al campamento un bello nombre, en el proceso de volvernos a humanizar: El Lloc de la Senyora Escola, El Lugar de la Señora Escola.


Todo ha cambiado mucho. Han caído árboles, varios de los hombres han ido a aprovisionarse a pueblos cercanos. Yo he ido mirando, en sueños, cómo estaba cada sitio. Explorando. Lo único que no puedo hacer es mezclarme con nuestros Ocellets en un mismo lugar. Se defienden de mi. Me expulsan. Pero si que puedo mirar por dónde han pasado. Así que la gente va por esos lugares, donde no queda nada que les guste de comer, y pillan lo que pueden. Me entra el sueño. Parece que hay poca gente cerca, ahora.


Cuidaos mucho los que estéis en un ejército. ¿Os acordáis de aquello de hacer de carne de cañón?


Es posible que os visite durante mis sueños. Ahora vagaré por los aires. Nunca he sido tan feliz.


Adela se junta mucho con un tal Peret. Me temo que no la atiendo bien. Estoy a lo mío, en otro mundo, en otros lugares.


Sant Climent de Pal es un sitio muerto ahora... una pena. Lloraría si pudiera, pero desde que aprendí a volar me cuesta mucho. ¿Será peligroso este entusiasmo que tengo? Atended, puede que vaya a veros en sueños. Si veis un tipo volando, translúcido, delgado, con gafas y camisa a cuadros, procurad hacedle caso. No se dónde me llevarán los vientos del Nuiz. Se intelectualmente que esto es arriesgado, puede que un día no me vuelva a despertar, pero no puedo parar, comprendedlo. He aprendido a volar y no puedo detenerlo. No todavía.

1 comentario:

  1. Del Rey me habló Rolando. No sé qué creer, la verdad. Pero, Brau, ¿tú tomas algo de medicación? ¿Pastillas? ¿Fumas hierba? Por saber... Hijo, es que, de verdad... Je.

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