viernes, 29 de julio de 2011

El abismo

Estaba al borde del abismo, en el otro mundo, cuando ha caído el coche de Lucrecia y de Lorena. Pasado el abismo ,que he encontrado en el mundo del nuiz, todo puede ocurrir. Es horrible pero fascinante.

El otro mundo es... ah, cómo explicarlo.

La vida es vibración: todo lo que es, vibra. El mundo físico comprende todas las cosas que vibran dentro de unas determinadas frecuencias. Todo lo que somos, evidentemente comprende muchas más cosas que el mundo físico, tal y como lo vemos, pero son controladas por nuestro subconsciente.

Lo que yo hago lo hace mucha gente, sin darse cuenta, mientras duerme. Otras cosas que pasan en nuestros sueños son, por supuesto, quimeras de nuestra mente.

El universo real, como el físico, está poblado de una inmensa variedad de vida. Vida que incluye tanto seres con los que guardamos afinidad, pero también con los equivalentes de los gusanos, las arañas, los seres peligrosos o venenosos.

Nuestros demonios son, en realidad, seres que vienen del vacío, hambrientos de luz. Han entrado... jajaja, pues por el punto más débil. ¿Conocéis el cuento del aprendiz de brujo? Si. Este mundo es una escuela. Y muchos de nosotros, los aprendices, la han cagado pero bien.

Somos los aprendices y tenemos una liada del copón en casa del maestro. Tanto que puede que el mismo maestro esté amenazado. Eso no lo se, claro. Cuando miro al sol no veo nada, aunque sé que es la casa de los espíritus que "juegan" con nuestros cuerpos.

Eh, ¿a que molo, pequeños saltamontes? Es que rulando por el mundo del espíritu me he topado con unos monjes tibetanos, en peregrinación por el mundo del Nuiz, en plan ángeles guardianes de lo que pillen. Prana lo llaman ellos, no nuiz. Me han contado que es un tipo de energía que no se puede meter en una retorta, o en un tubo de ensayo. Una energía-materia que está compuesta de moléculas que vibran a una frecuencia diferente de la del mundo físico. Que normalmente es "transparente" a lo físico, excepto si se tiene el "oído musical" de hacerlo sonar en un armónico que, aún estando muchísimas octavas por encima, lo afecta. Algo así como cuando la típica diva hace sonar un do de pecho que hace que se quiebren los cristales.

Siento mucho no haber podido ayudar a Rebeca Goyri. Me temo que estaba demasiado ocupado, primero, buscando un sensitivo para blanca y para su grupo: Blanca, fíjate en un muchacho con muchas cicatrices. El sufrimiento ha afinado sus percepciones. Esto suele suceder cuando se sufre, si. El que vive bien suele quedarse demasiado apegado a la tierra.

Segundo, he estado hablando con los tibetanos. Tienen mucha experiencia. Pero lo que me han contado, aunque coherente, pues no creáis que me lo creo a pies juntillas ¿eh? Desde luego no he visto mucho que lo corrobore, excepto lo obvio, claro. Lo que estoy viento ahora. El abismo. El agujero.

Aquí como ejemplo. Son unos tipos muy majos. Quitando el pequeño detalle de que uno de ellos apareció en pelotas, porque se había desconcentrado por el camino, pensando en otras cosas. Sus trajes, como es lógico, son imaginaciones suyas. Algo para presentarse en sociedad. Nos reímos mucho todos cuando se dio cuenta, por la cara que puso. Me han ayudado a descubrir a tu sensitivo, Blanca. Recuerda: un chaval cubierto de cicatrices.

Los dejé encaminándose al reino de la madre. Aquel lugar donde han hecho prisionero al grupo de Rebeca. Quizá puedan salvar a algunos de los casos perdidos. Tienen mucha importancia los casos perdidos, como yo lo fui. Suele sobresalir en el Nuiz. Lo que no te mata... ya sabéis.

Tercero, ya os lo he avanzado. Ah, ahora me acuerdo. El agujero. He vuelto a mi cuerpo para pediros ayuda. Con todo el jaleo, me encuentro en la ranchera solo. Casi no me puedo mover. Idiotas, venid a verme. Ya me están entrando calambres en los dedos. Y la tristeza, la terrible tristeza de la soledad. Me voy adaptando a mi cuerpo, y olvido cosas. Venid corriendo. Dejad de buscar por el barranco, cabrones. Había algo en el abismo. Es un agujero que se abre en el mundo paralelo. Parecía vacío pero no lo estaba. Y me quedé fascinado mirando esa nada, sin darme cuenta del sonido de una extraña nariz olfateando en la oscuridad. Lejos, muy lejos.

Mi cuerpo escuchó los gritos. Sentí un tirón del cordón de plata que me une a él. Me desperecé. Comencé a sintonizar con el mundo. Ah, qué desidia volver. Pero puede que me necesitaran. Un pensamiento, solamente un segundo y ya estába ahí. Mi cuerpo de nuiz flotando por encima de esa cosa en la que me tenía que meter. Tumbado en una ranchera con capota. Con un goteo por la vena y la alimentación nasal. Delgado y pálido. Algo me hizo darme la vuelta antes de caer en mi cuerpo físico. Una entidad me había seguido la pista.

Entrar en un cuerpo que vibra a una frecuencia distinta es algo así como saltar de un autobús en marcha. Tu cuerpo físico es el suelo. El autobús es tu cuerpo del nuiz. Si no estás concentrado, el talegazo es tremendo. Sientes dolor de cabeza y se te olvidan cosas. O te quedas paralítico durante un tiempo.

Solamente tengo el control de mis manos. Me dedico a divagar y a contar cosas, confuso. Porque no me doy cuenta de que el demonio, que me ha seguido aquí, está tratando de... jjl.. a`+ÇLTEMOR DE QUE....KÑLKI

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